JÓVENES LASALIANOS


LaSalleLa esperanza es como la hermana menor de la fe y la caridad…
parece que las mayores guían a la pequeña,
pero no es así , más bien es la pequeña ,
la que guía a las mayores.

Charles Péguy

 

 

El Movimiento Juvenil Lasaliano tiene como objetivo despertar la conciencia del itinerario vocacional, personal y comunitario, de los y las adolescentes y jóvenes adultos involucrados en la Misión Educativa Lasaliana. Este movimiento nos compromete a nivel personal, profesional y espiritual a ir más allá de nuestras fronteras, para conseguir que nosotros, y aquellos a quienes acompañamos tengan vida, y la tengan en abundancia.
(Jn 10,10)

1. Nuestra visión y nuestra pasión

Como Jóvenes Lasalianos, estamos apasionados por:

1.1   Hacer un mejor y mayor uso de la posibilidades, muchas veces latente de la Red Lasaliana global.

1.2   Insistir en la necesidad de proporcionar a los jóvenes las herramientas y el apoyo necesario para que integren holísticamente sus experiencias de vida mediante un acompañamiento eficaz, que les ayude a crecer a nivel profesional y personal.

1.3   Ser activos en la Misión Educativa Lasaliana, especialmente a través del servicio con los pobres.

Todo esto nos anima a ser agentes de cambio en nuestro mundo, y nos desafía a ser custodios de la vitalidad y la sostenibilidad de la Familia Lasaliana y de la Misión Educativa Lasaliana.

2.   Nuestros compromisos

Por consiguiente, nos comprometemos a:

2.1   Explorar y entender las realidades locales con el fin de responder a necesidades específicas.

2.2   Conectar a los Jóvenes Lasalianos entre sí a diferentes niveles: local, sectorial, distrital, regional e internacional.

2.3   Invitar a los diferentes grupos de Jóvenes Lasalianos a iniciar una reflexión sobre el acompañamiento.

2.4 Crear redes entre las escuelas y obras lasalianas en temas tales como actividades de servicio, proyectos y programas de promoción de la justicia social.

2.5  Promover los valores de Fe, Servicio y Comunidad mediante experiencias de compromiso y contacto con la Misión Educativa Lasaliana mundial.

3.   Nuestra voz

Aunque la Familia Lasaliana -y especialmente nosotros-  es consciente del privilegiado rol que juegan los y las jóvenes en la evangelización de otros jóvenes, existe una falta de reconocimiento y representación de los Jóvenes Lasalianos en las estructuras de la Misión y del Instituto. Deseamos asegurar que nuestra participación en la Misión Educativa sea efectiva y que la voz de los Jóvenes Lasalianos sea escuchada.

Por lo tanto, en lugar de existir tan solo estructuras paralelas para los Jóvenes Lasalianos en los diferentes niveles del Instituto, llamamos a una tener representación en las estructuras existentes, de tal modo que nuestras esperanzas y sueños encuentren plena expresión en la Familia Lasaliana.

Por lo tanto, también pedimos:

3.1   Que se designen Jóvenes Lasalianos en cada una de las escuelas y obras, para conectar con los Animadores de Pastoral y Directores Vocacionales.

3.2   Que los grupos de Jóvenes Lasalianos y los recursos que ya existen o se vayan a  crear, estén interconectados con los grupos, estructuras y recursos ya existentes, para fortalecernos y apoyarnos unos a otros.

3.3   Que se dé continuidad o se creen Consejos de Jóvenes Lasalianos allí donde no existan, ya sea a nivel de local, de Sector, Distrito, Región o de Instituto.

Conclusión

Aceptamos el desafío planteado por el Hno. Álvaro a ser la Generación “E” -la Generación de la Esperanza[1].  Nos comprometemos a construir juntos un mundo que sea más habitable, más humano y más fraterno. Lo hacemos conscientes de que somos el futuro y que el futuro es ahora[2]. Con la ayuda de quienes han caminado a través de la noche[3] antes de nosotros, podemos responder con autenticidad a la llamada de Dios a nuestras vidas. Que el Espíritu continúe abriendo nuestros ojos de manera más amplia, para que podamos mover los corazones de manera más profunda y para que nuestro trabajo sea realizado con gran celo.

Finalmente, esperamos que el Espíritu, tal como expresó el Fundador nos ayude a “no estar preocupados por el presente o inquietos por el futuro, sino a prestar atención al momento que estamos viviendo”. Que podamos seguir avanzando, sabiendo que Dios, “que guía todas las cosas con sabiduría y suavidad, y no suele forzar la voluntad de las personas”[4], desea que “ahora” nos comprometamos a realizar este trabajo.

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